La Región del Biobío continúa enfrentando las consecuencias del sistema frontal que afectó la zona durante el fin de semana. Tras participar en la Mesa Técnica Nacional convocada por el Ministerio del Interior, el Delegado Presidencial Regional, Julio Anativia, y el subsecretario de Desarrollo Regional, Sebastián Figueroa, entregaron una nueva actualización de la emergencia, confirmando que la Alerta Roja permanece vigente debido al riesgo asociado a los desbordes de ríos y otros cauces.
El balance regional cifra en 144 las personas que permanecen aisladas, principalmente en las comunas de Coronel, Santa Juana y Florida. Además, se reportan ocho viviendas destruidas, 404 con daño mayor —con mayor impacto en Curanilahue y Lota— y 1.604 con daño menor, reflejando la magnitud de las afectaciones que dejó el evento meteorológico.
En paralelo, las autoridades informaron que ya se han ingresado 239 Fichas Básicas de Emergencia (FIBE), instrumento que permitirá evaluar los daños sufridos por las familias y canalizar la entrega de ayudas y beneficios dispuestos por el Estado.
Durante su segunda visita a la región en el marco de esta contingencia, el subsecretario Sebastián Figueroa anunció que sostendrá reuniones con los alcaldes de las comunas afectadas para coordinar la recuperación de espacios públicos mediante recursos del Programa de Mejoramiento Urbano (PMU), los que podrán ser destinados gracias al decreto de Zona de Catástrofe vigente para la región.
Las autoridades también llamaron a mantener las medidas de prevención, considerando que el pronóstico meteorológico anticipa el ingreso de un nuevo sistema frontal a partir del miércoles. El evento contemplaría precipitaciones entre 20 y 30 milímetros, vientos de intensidad normal y marejadas en el borde costero, aunque sin condiciones extraordinarias.
El reporte incluyó además un análisis del comportamiento de las precipitaciones durante este año. Según las cifras oficiales, la Región del Biobío acumula más de 700 milímetros de agua caída en lo que va de 2026. Solo durante julio se registraron 390,5 milímetros, el mayor acumulado para ese mes en los últimos 15 años y muy por encima del promedio histórico de 164 milímetros, situación que explica la alta saturación de los suelos y el aumento del riesgo de inundaciones en distintos puntos de la región.